Acerca del OjoRadiaciones Solares
Anteojos de Sol Adecuados

Sabemos que en la vida moderna, casi en todo momento y muy particularmente en verano o en los deportes de invierno, montañismo, conducción, playa, náutica, etc. se vive mucho más en contacto diario con el sol y sus radiaciones. La atmósfera nos protege de modo natural del efecto de las radiaciones solares (rayos invisibles, infrarrojos y ultravioletas) existiendo variaciones personales conocidas (pieles poco pigmentadas por ejemplo).
Pero ¿y los ojos? ¿Sabemos realmente que casi todas las estructuras del órgano de la visión pueden sufrir los efectos nocivos de las radiaciones solares y especialmente los rayos ulltravioletas del espectro, capaces de actuar incluso en los días nublados?
Los rayos infrarrojos son responsables de la conocida catarata senil . La radiación visible puede causar lesiones de retina, deslumbramiento, baja visión nocturna, etc. Los ultravioletas no visibles, producen cataratas de otro tipo y lesiones más graves:
Ultravioletas B longitud de onda 280-315 nm: Absorción en la córnea
Ultravioletas A longitud de onda 315-380 nm: Absorción en córnea y cristalino
Así pues, desde las quemaduras cutáneas y lesiones degenerativas de la delicada piel de los párpados, hasta alcanzar la retina en su zona central o mácula, pueden dañarse los ojos con mucha frecuencia. Pueden aparecer manchas grisáceas-amarillentas en los párpados o bien la lesión llamada palmera (por su trazado), al crecer en la conjuntiva el tejido estimulado por el sol o sus radiaciones, o en la parte transparente o córnea e incluso sobre la pupila. El cristalino desarrolla más fácilmente las conocidas cataratas y hasta puede aparecer la lesión más grave atribuida al sol y que afecta a la retina en su centro o mácula, dando lugar a la maculopatía que origina la pérdida de visión central. ¿Qué hacemos? Recurrimos al uso de los anteojos de sol para lograr la comodidad ante el exceso de luz, y también, aunque no seamos tan conscientes de ello, la protección ante los daños que pueden causar las radicaciones solares.

Sin duda una lente de protección solar es un filtro, es decir, debe moderar o impedir el paso de cantidades desiguales de las distintas radiaciones, siendo de protección total frente a las ultravioletas perjudiciales.
Pero con los anteojos de sol debemos tener en cuenta lo siguiente:
No son solo un elemento decorativo o de moda o de simple comodidad frente a la luz solar. El factor estético, lógico, normalmente afecta tan sólo a la montura del anteojo.
 
Deben escogerse fundamentalmente para que nos proporcionen los filtros específicos necesarios ante el espectro ultravioleta del sol.
 
Deben estar adecuados al uso preferente que se les va a dar, sea playa, montaña, deporte, conducción, etc.
 
Es peligroso usar el anteojo de sol adquirido en cualquier lugar, sin contar con alguna garantía de su eficacia filtrante y protectora.
 
Deben usarse lentes de sol con filtros de máxima absorción garantizada y con una marcada transmisión en la zona del verde, amarillo y rojo.
 
Las lentes deben ser perfectamente transparentes, sin defectos de talla o masa, ópticamente neutros, con perfecta transmisión de la luz visible sin modificar los colores y eliminar los ultravioletas.

El anteojo de sol puede llevar lentes solares correctoras cuando el usuario las precise.
 

En Resumen:
Un filtro solar mal elegido, no sólo es ineficaz, sino que puede ser altamente nocivo. El óptico es quién puede ayudarle eficazmente en la elección y correcta adaptación de su anteojo de sol. Por su seguridad visual adquiera sus anteojos únicamente en ópticas.

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